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lunes, 6 de marzo de 2017

¡Feliz comienzo de educación primaria y secundaria! (con minúscula inicial)


Escuela N.º 137, Cruz de los Caminos, Canelones.
Hoy es un día especial para muchas familias en Uruguay. Docentes, niños, padres, madres; en muchos casos también tíos, abuelos o amigos, en fin, gran parte de la población está pendiente del inicio de los pequeños.

Como tema trascendental para la sociedad, los medios periodísticos también se ocupan de este momento del año. En ese sentido, la instancia es oportuna para evitar un error frecuente a la hora de escribir sobre los ciclos escolares.

El lector apreciará que algunos de los ejemplos siguientes no generan dificultades, pero otros dan lugar a la confusión, ya que se denominan con palabras que también se incluyen a la hora de mencionar los ciclos correspondientes, por lo que deben comenzar con mayúscula:
  • Consejo de Educación Inicial y Primaria, pero educación inicial o educación primaria.
  • Consejo de Educación Secundaria, pero educación secundaria.
  • Consejo de Educación Técnico Profesional, pero educación técnico profesional.
Otros ejemplos más concretos:
  • Los alumnos de educación secundaria (ciclo educativo) comenzaron sus clases.
  • Educación Secundaria (institución) augura un buen comienzo del año lectivo.
En definitiva, es importante diferenciar cuándo las palabras son empleadas para referirse a las entidades y cuándo son utilizadas para hacer mención a los ciclos.



Sea cuál sea el caso al que usted haga mención, esperamos un buen comienzo de clases para todos y que este año lectivo sea de armonía, generación de conocimientos y de vínculos tan lindos como los que disfrutó quien escribe estas líneas.

Lectura recomendada:Mayúscula para citas
Los nombres de programas sociales comienzan con mayúscula
La mayúscula inicial no es señal de prestigio
Mayúsculas: "siglo XXI", no "Siglo XXI"
Querida "Celeste", no querida "celeste"
Día de Reyes Magos 

viernes, 12 de febrero de 2016

Nombres de personas: la única regla es conocer cómo fueron oficialmente inscriptos


El pie de esta foto decía "Juan Martín Mujica", como durante años
se llamó al gran futbolista uruguayo, cuyo apellido era "Mugica".
El nombre propio es un área de nuestra lengua donde se podría decir que reina la anarquía normativa.

Así, es tan correcto llamarse “Liliam”, como “Lilian”, sino pregúntenle a la ministra de Turismo de Uruguay, Liliam Kechichian, que mil veces fue mencionada como si su nombre terminara en “n”. Ni hablar de los tildes ¿o no se tentó de acentuar "Kechichian", apellido armenio, como si se tratara de una palabra del español?

Dentro de la variedad tenemos Maicol-Michael, Yanet-Yanette-Jeanette, Carina-Karina, Ivana-Ivanna, Ema,Emma, en fin, la lista podría ser interminable si solo continuamos con el extenso listado de nombres provenientes de diferentes lenguas como inglés, portugués, francés, italiano u otras que los padres de habla hispana elegimos para nuestros niños con todo gusto y derecho.

Ahora, si usted se dedica a la redacción periodística, por favor recuerde averiguar por primera vez el nombre correcto de la autoridad en cuestión, porque es seguro que su artículo podrá contener algún error inadvertido, pero nunca se podrá pasar por alto un nombre mal escrito si la persona en cuestión desempeña una tarea de prestigio gubernamental. Otra recomendación útil en este sentido es constatar ese nombre con la página oficial del organismo en que se desempeñe la persona en cuestión. Así es posible estar cubiertos ante cualquier dubitación.

Si su rubro son las crónicas deportivas, es probable que el error también sea evidente en estos tiempos de redes sociales, aunque tal vez tenga un margen un poco mayor. Un caso paradigmático de un nombre mal escrito en artículos acerca de fútbol uruguayo fue el del recientemente fallecido, otrora gran jugador de Nacional y la Selección, así como director técnico, Juan Martín Mugica, quien durante años fue aludido en medios de prensa como “Juan Martín Mujica”. A más de treinta años de su retiro, con motivo de la aprobación del Poder Ejecutivo de un reconocimiento, se conoció por primera vez el nombre que siempre se había redactado en forma errónea.

Vaya desde este blog, el afectuoso reconocimiento para quien dejó imborrables recuerdos en nuestras canchas.

Lectura recomendada: (Homenaje a Juan Martín Mugica)

jueves, 18 de abril de 2013

La mayúscula inicial no es señal de prestigio

Imagen: La casa infantil
Un viejo prejuicio lleva a pensar que la importancia de una entidad o persona determina el uso de letra mayúscula o minúscula inicial a la hora de referirse a ella. Esto causa innumerables errores y permite explicar el porqué de mayúsculas ubicadas en cualquier lugar.

Veamos un breve ejemplo:

En una reunión tripartita participan el ministro de Trabajo, el representante del gremio de porteros y el presidente de la Asociación de Propietarios de Inmuebles Urbanos. ¿Es necesario atribuir mayúscula a alguno de estos cargos? ¿Ministro? ¿Presidente de la asociación? ¿Representante del gremio? ¡No!, ni siquiera si se tratara del presidente de la República sería necesario el uso de mayúsculas, al margen de convenciones.

En definitiva, en estos casos es muy útil la recomendación que nos hizo una maestra alguna vez: "Los nombres propios comienzan con mayúscula". Si recordamos este consejo, tendremos muchas menos probabilidades de equivocarnos. Aplicado al ejemplo: ¿"ministro" es nombre propio? ¡No!, es un sustantivo común, por lo tanto comienza con minúscula, igual que "presidente" o "portero".

En redacción institucional, para sintetizar, debemos utilizar mayúscula inicial para designar instituciones, nombres propios, entidades u alguna palabra objeto de convención. Evitar la mayúscula inicial en todos los demás casos, incluyendo los cargos de prestigio —por ejemplo, diputado, ministro, senador, director, gerente, etc—, mejorará considerablemente la presentación de nuestros trabajos.

Información relacionada:
Recomendaciones de la Real Academia Española para el uso de mayúsculas