Un ejemplo de uso impropio es el que se efectúa con el término "encare", ya no como subjuntivo del verbo "encarar", sino como sustantivo que funciona en lugar de "abordaje" o "planificación" en un contexto como el presentado en la siguiente oración: "El encare de los cursos pretende facilitar la participación de los alumnos".
Como se mencionó con anterioridad, no habría dificultades en una circunstancia informal, pero en un texto que requiera responsabilidad y cuidado no sería admisible esa expresión con la referencia que difiere de la convención adoptada por la mayoría de los hablantes y la comunidad académica.
Además, en esta construcción aparece ambigüedad respecto a quién realiza el "encare", ya que deberían ser los estudiantes (en el sentido de enfrentar un problema o un desafío curricular) y no quienes diseñan o planifican los contenidos educativos.
Para agregar argumentos ante este ejemplo puntual, veamos las significaciones de "encarar" reconocida por la Real Academia Española:
1-Poner con diversos fines una cosa, un animal, etc, frente a otro.
2-Apuntar, dirigir un arma hacia un lugar.
3-Hacer frente a un problema, dificultad, etc.
4-Dicho de una persona: Ponerse a cara, enfrente y cerca de otra.
5-Dicho de una persona o de un animal: Colocarse frente a otro en actitud violenta o agresiva.
Al margen de estas definiciones, en crónicas de fútbol se presenta la expresión "encare" en alusión a la capacidad de eludir a un rival con la pelota dominada, seguramente derivada de hacer frente a un problema o dificultad. Este uso no es incorrecto en textos de índole deportiva.
Evidentemente, la acepción informal de la palabra "encare", en contextos como el que vimos en el ejemplo inicial, es inadecuada y demuestra una falta de cuidado que desprestigia a la presentación del trabajo.
Lecturas recomendadas:





