jueves, 4 de julio de 2013

Uso incorrecto del término "encare"

Es común que en ámbitos informales se utilicen palabras con acepciones diferentes a las conocidas por la mayoría de la comunidad de hablantes. En ocasiones, estos cambios se deben a la pertenencia del emisor a un grupo determinado, ya sea por su edad, los estudios cursados o convenciones adoptadas en el lugar en que se concrete la comunicación. Pese a que la lengua se caracteriza por su dinamismo es necesario que quienes redacten en forma profesional cuiden los usos aprobados académicamente, como forma de demostrar la seriedad del medio para el que trabajan y asegurar el éxito en su misión informativa.

Un ejemplo de uso impropio es el que se efectúa con el término "encare", ya no como subjuntivo del verbo "encarar", sino como sustantivo que funciona en lugar de "abordaje" o "planificación" en un contexto como el presentado en la siguiente oración: "El encare de los cursos pretende facilitar la participación de los alumnos". 

Como se mencionó con anterioridad, no habría dificultades en una circunstancia informal, pero en un texto que requiera responsabilidad y cuidado no sería admisible esa expresión con la referencia que difiere de la convención adoptada por la mayoría de los hablantes y la comunidad académica.

Además, en esta construcción aparece ambigüedad respecto a quién realiza el "encare", ya que deberían ser los estudiantes (en el sentido de enfrentar un problema o un desafío curricular) y no quienes diseñan o planifican los contenidos educativos.

Para agregar argumentos ante este ejemplo puntual, veamos las significaciones de "encarar" reconocida por la Real Academia Española:

1-Poner con diversos fines una cosa, un animal, etc, frente a otro.
2-Apuntar, dirigir un arma hacia un lugar.
3-Hacer frente a un problema, dificultad, etc.
4-Dicho de una persona: Ponerse a cara, enfrente y cerca de otra.
5-Dicho de una persona o de un animal: Colocarse frente a otro en actitud violenta o agresiva.

Al margen de estas definiciones, en crónicas de fútbol se presenta la expresión "encare" en alusión a la capacidad de eludir a un rival con la pelota dominada, seguramente derivada de hacer frente a un problema o dificultad. Este uso no es incorrecto en textos de índole deportiva.

Evidentemente, la acepción informal de la palabra "encare", en contextos como el que vimos en el ejemplo inicial, es inadecuada y demuestra una falta de cuidado que desprestigia a la presentación del trabajo.

Lecturas recomendadas:

viernes, 28 de junio de 2013

“Intención” no es “intensión”

Imagen: www.hamacaonline.net
Es importante diferenciar los significados de estas dos palabras, ya que un simple error ortográfico puede ocasionar además problemas de interpretación a la hora de comunicar un mensaje.

Según la Real Academia Española, “intención” es, en su primera acepción:

1. f. Determinación de la voluntad en orden a un fin.

Por otra parte, “intensión” significa:
1. f. intensidad.

Estas palabras son un ejemplo más de “homófonos”, que como se ha apreciado en una entrada anterior, pueden ocasionar dificultades de corrección e interpretación.

Entrada relacionada:
"Coser" o "cocer": confusión entre homófonos

miércoles, 5 de junio de 2013

¿"Afrodescendiente" en lugar de "negro"?

Imagen: www.mides.gub.uy
A partir del pedido de organizaciones sociales uruguayas de eliminar del Diccionario de la Real Academia Española la expresión “trabajar como un negro”, el Ministerio de Educación y Cultura organizó el ciclo “Nombrar con equidad. Lenguaje y corrección política”, con participación de representantes del Gobierno y de instituciones académicas especializadas en el uso de la lengua.

En el encuentro inicial, el jueves 30 de mayo, la conclusión expuesta fue: las palabras son una representación de la realidad, pero no son la realidad a la que refieren. Esta afirmación podría resumir la ponencia de Alma Bolón (reconocida docente especializada en Letras).

La idea, sencilla pero pocas veces tema de análisis, permite reflexionar acerca del hecho de referir a elementos de la realidad mediante el uso de palabras. La convención acerca de qué vocablo utilizar para definir a cada ser vivo, objeto o entidad no es producto de un acuerdo explícito entre los hablantes.

No hubo un momento particular en el que se acordara que a cada cosa se la llamara de una forma. Algunas palabras de nuestra lengua son producto de una evolución de milenios, otras se crearon recientemente; también hay algunas que provienen de otras lenguas.

El idioma español actual incluye términos que se mantuvieron invariables durante siglos y otros que se deformaron por mal pronunciación o por diferentes motivos. Hay también palabras que cambiaron su significado; en todos los casos su uso es producto de procesos históricos y espontáneos.

Tras estas observaciones: Bolón fue más explícita: "las palabras no son la realidad, sino que la representan". También ejemplificó: “el objeto que llamamos cuchillo no tiene vocales, al tiempo que la palabra ‘cuchillo’ no tiene filo”. Parece simple, pero muchas veces se confunde el término que refiere a algo con “ese algo”.

La respuesta de un equipo disertante integrado por profesionales de diferentes áreas fue unánime: la reivindicación debería resolver temas concretos y no pretender la creación de normas lingüísticas, ya que el proceso por el que las palabras fueron aceptadas es ajeno a toda movilización.

Desde este blog se suscribe: si bien es cierto que los diccionarios se pueden actualizar, no es correcto pensar que determinan la expresión de las sociedades, ya que, por el contrario, las expresiones los preceden. Respecto al término “afrodescendiente”, incluso se observó que no debería ser sinónimo de “persona negra”, ya que no todos los originarios de África tienen la tez de ese color.

El ciclo de charlas “Nombrar con equidad. Lenguaje y corrección política” continuará el jueves 6 de junio, en la Biblioteca Nacional a las 18:30 horas. (Más información acerca de la actividad).

Información relacionada:
"Nombrar con equidad. Lenguaje y corrección política"
Equidad de género a la hora de escribir

martes, 4 de junio de 2013

Las locuciones "junto a" y "junto con": sentido y concordancia

La locuciones “junto a” y “junto con” presentan dificultades de orden conceptual y sintáctico, por lo que frecuentemente se aprecian en errores de redacción. Lo primero que se debe recordar es que estas expresiones no representan el mismo significado.

Según la Real Academia Española, "junto a" hace referencia a "cerca de", mientras que "junto con" es la forma recomendada para expresar "en compañía de" o "en colaboración con", por lo tanto, es importante evitar la confusión.

Sentido: Ejemplos del uso correcto de “junto con” y “junto a”:

  • Junto con los integrantes de la comisión, el director dialogó acerca del comercio. Correcto
  • Junto a los integrantes de la comisión, el director dialogó acerca del comercio.     Incorrecto 

Errores de concordancia
Por otra parte,  la concordancia entre el sujeto y el verbo también se presenta en forma errónea en muchos casos. La equivocación más común es presentar el verbo en tercera persona del plural cuando la conjugación correcta es en singular, en casos en que el sujeto es sólo una persona o entidad, independientemente de si está acompañado o en proximidad de otras.

Ejemplos de la concordancia correcta —con verbo en singular—
El ministro, junto con los directores, presentó el plan de obras.       Correcto
El ministro, junto con los funcionarios, presentaron el plan de obra. Incorrecto

El análisis sintáctico permite corroborar que la concordancia es singular:

El ministro,     junto con los directores,           presentó                       el plan de obras.
  Sujeto    adyacente circunstancial   verbo núcleo oracional   objeto directo

Lectura recomendada:

miércoles, 15 de mayo de 2013

El significado de "extranjerización"

Foto: La República
Muchos medios de comunicación de Uruguay utilizan el término “extranjerización”, en referencia a la compra de tierras del territorio nacional por parte de inversores de diferentes nacionalidades.

Evidentemente, la propiedad inmueble es una preocupación del Gobierno y la población, por lo que se trata de un tema de interés general. Sin embargo, la precisión a la hora de informar al respecto debería ser más cuidada.

En la redacción de noticias es frecuente encontrar titulares como:
En forma intuitiva, se puede percibir algo extraño en ese uso del término, tal vez por pensar que “extranjerización” implica a un proceso que puede cambiar las características de alguien o algo por influencia que llega desde fuera de su país, lo que, estrictamente, no le acontece a la tierra comprada por inversores internacionales. La intuición de que "extranjerización" es una palabra mal empleada se confirma si consultamos a la Real Academia Española (RAE).

Según el significado registrado en el avance de la vigésima tercera edición del Diccionario de la RAE, "extranjerización" significa: "Acción de extranjerizar".

"Extranjerizar": "Introducir las costumbres extranjeras, mezclándolas con las propias del país".

En definitiva, por lo extendido del uso “extranjerización” y la importancia política que se le atribuye al término, parece poco probable que se utilice una forma de expresión más adecuada. En todo caso, desde este medio se sugiere expresar la idea real: "compra de tierras por parte de extranjeros" o alguna construcción similar en lugar de “extranjerizar”.

martes, 7 de mayo de 2013

Mayúsculas: "siglo XXI", no "Siglo XXI"

Imagen: Escuelapedia 
Ante la necesidad de comunicar acerca de acontecimientos históricos es necesario conocer la forma correcta de referirse al siglo correspondiente. Por la creencia de que se puede tomar como nombre propio al nombre de un siglo, es común comenzar con mayúscula a la hora de realizar esta referencia, sin embargo esto es un error. Así, se encuentra la expresión "Siglo XXI", por ejemplo.

La Real Academia Española (RAE) recomienda reservar la mayúscula inicial, entre otros casos indicados por la puntuación, en las palabras nombres propios. Sin embargo, no es el caso del sustantivo que representa a un siglo, un año o una década. Tal vez la analogía sirva de ejemplo: no escribiríamos "Década de 1980", pero sí "década de 1980".

Otro detalle importante es que los números romanos sí se deben escribir con mayúsculas. Como apreciamos, "siglo XXI" es la forma correcta.

El Diccionario Panhispánico de Dudas de la RAE, para estos casos recomienda el uso de letras versalitas ("letras de figura mayúscula, pero del mismo tamaño que las minúsculas"), por ejemplo: "siglo v".

Vínculos recomendados:
Uso adecuado de la lengua escrita (blog)

viernes, 3 de mayo de 2013

Pobreza léxica: el abuso del verbo "existir"

Blog: Reeducados

Una práctica para mejorar nuestro trabajo a la hora de redactar es encontrar la forma más precisa y correcta de comunicar los mensajes.

Algunos verbos del español son utilizados con más de un significado y pueden representar “comodines” que simplifican la redacción, pero a su vez le restan exactitud. Por lo tanto, es recomendable revisar las oraciones y buscar en cada caso el verbo más adecuado para comunicar la idea en cuestión, evitando estos usos “cómodos”.

Los verbos “existir”, “ser”, “estar”, “haber” (impersonal) y “tener” se incluyen en esa categoría, que al parecer simplifican, pero terminan restando exactitud a los textos.

A continuación, presentamos ejemplos de mal uso del verbo “existir”.

  • “A seis días de culminar las inscripciones para las clases, existen 30.837 inscriptos”.

En este caso no se puede hablar de incorrección o agramaticalidad, pero es mucho más precisa la expresión:

  • “A seis día de culminar las inscripciones para las clases se inscribieron 308 personas”.

Otro ejemplo:

  • “Según un relevamiento, aún existen personas interesadas en inscribirse”.
  •  Sería mejor: “…aún hay personas interesadas en inscribirse”.

Uno más:

  • “En cuanto a los centros de estudio, existe un incremento”. Perfectible
  • “En cuanto a los centros de estudio, se registró (o “se constata”, entre otras posibilidades mejores que “existe”) un incremento. Correcto

Los verbos enumerados son polisémicos. Representan dificultades similares a las del uso de pronombres deícticos o expresiones mediante sustantivos como “coso”, “cosa”, “cosito”, que, si el destinatario del comunicado desconoce, no tiene opción de interpretar.

En definitiva, la pobreza léxica es una carencia que se puede evitar en nuestras redacciones con un mínimo esfuerzo, relectura y búsqueda de precisión en la selección de palabras.

Lecturas recomendadas:
Palabras comodín, baúl o multiuso (Blog de Luis Pérez Cerra)
Pobreza léxica (blog Castellano correcto)