martes, 15 de marzo de 2016

Incorrección por redundancia: "desafío a futuro"


Imagen: Territorio y gobernanza
Los ejemplos de redundancia, expresiones en que se reiteran ideas en forma innecesaria, son muy abundantes en las salas de redacción.

Este problema es frecuente cuando se informa acerca de encuentros entre representantes de organismos públicos, donde se pretende detallar nuevas acciones.

Por ejemplo:
  • “El Consejo de Ministros presentó desafíos a futuro”

El enunciado anterior fue una propuesta de título que no prosperó ante la pregunta ¿existen desafíos “a pasado”? Para comenzar, es mejor informar sobre los desafíos en concreto; además, la noticia no es el simple hecho de que sean presentados en general. Otro argumento en contra de ese posible título es que “a futuro” es un galicismo.

En definitiva, el sintagma (grupo de palabras) "desafíos a futuro" no tiene sentido, ya que no hay posibilidad de que un desafío no se pueda asumir en otro tiempo que no sea el futuro.

Es muy importante leer en detalle para evitar errores de este tipo, ya que es muy común reiterar expresiones por escucharlas con frecuencia, pese a que estén formuladas de manera incorrecta.

Otros ejemplos de redundancia:
Continúa en aumento constante
Inaugurar nuevas obras
Período de tiempo

viernes, 12 de febrero de 2016

Nombres de personas: la única regla es conocer cómo fueron oficialmente inscriptos


El pie de esta foto decía "Juan Martín Mujica", como durante años
se llamó al gran futbolista uruguayo, cuyo apellido era "Mugica".
El nombre propio es un área de nuestra lengua donde se podría decir que reina la anarquía normativa.

Así, es tan correcto llamarse “Liliam”, como “Lilian”, sino pregúntenle a la ministra de Turismo de Uruguay, Liliam Kechichian, que mil veces fue mencionada como si su nombre terminara en “n”. Ni hablar de los tildes ¿o no se tentó de acentuar "Kechichian", apellido armenio, como si se tratara de una palabra del español?

Dentro de la variedad tenemos Maicol-Michael, Yanet-Yanette-Jeanette, Carina-Karina, Ivana-Ivanna, Ema,Emma, en fin, la lista podría ser interminable si solo continuamos con el extenso listado de nombres provenientes de diferentes lenguas como inglés, portugués, francés, italiano u otras que los padres de habla hispana elegimos para nuestros niños con todo gusto y derecho.

Ahora, si usted se dedica a la redacción periodística, por favor recuerde averiguar por primera vez el nombre correcto de la autoridad en cuestión, porque es seguro que su artículo podrá contener algún error inadvertido, pero nunca se podrá pasar por alto un nombre mal escrito si la persona en cuestión desempeña una tarea de prestigio gubernamental. Otra recomendación útil en este sentido es constatar ese nombre con la página oficial del organismo en que se desempeñe la persona en cuestión. Así es posible estar cubiertos ante cualquier dubitación.

Si su rubro son las crónicas deportivas, es probable que el error también sea evidente en estos tiempos de redes sociales, aunque tal vez tenga un margen un poco mayor. Un caso paradigmático de un nombre mal escrito en artículos acerca de fútbol uruguayo fue el del recientemente fallecido, otrora gran jugador de Nacional y la Selección, así como director técnico, Juan Martín Mugica, quien durante años fue aludido en medios de prensa como “Juan Martín Mujica”. A más de treinta años de su retiro, con motivo de la aprobación del Poder Ejecutivo de un reconocimiento, se conoció por primera vez el nombre que siempre se había redactado en forma errónea.

Vaya desde este blog, el afectuoso reconocimiento para quien dejó imborrables recuerdos en nuestras canchas.

Lectura recomendada: (Homenaje a Juan Martín Mugica)

viernes, 5 de febrero de 2016

Cuando las palabras cambian de significado: "evento" es un ejemplo

Durante mucho tiempo, la palabra "evento" fue evitada en la redacción de noticias acerca de acontecimientos programados, ya que su significado original implicaba una idea de "eventualidad", incertidumbre respecto a la concreción o no del mencionado hecho.

De esta manera, los hablantes que preferían destacar la importancia de un suceso mediante el uso de este sustantivo , cometían un error similar al originado en nuestros días cuando alguien pretende calificar como "ridículo" a una persona o situación y la define con el adjetivo "bizarro".

Es correcto decir que el Carnaval de Montevideo es un evento esperado
Lo cierto es que los diccionarios registran las preferencias de los hablantes de determinada región; cuando el número de personas que prefieren utilizar una expresión con un sentido determinado es considerado capaz de permitir que el mensaje se interprete sin posibilidad de equívocos, ese significado es incluido en la publicación académica. Entonces, se considera que su uso es correcto.

Justamente, es lo que ocurrió con la idea de "evento" como suceso "programado e importante", significación que coexiste con la de "hecho imprevisto que puede acaecer" (significados registrados por la Real Academia Española). Ambos usos son correctos.

Como hemos visto en una entrada anterior, no sucedió lo mismo con el adjetivo "bizarro", cuando se emplea con el sentido de "ridículo".

En definitiva, estos ejemplos demuestran que aquellos editores muy experientes podrán cambiar sus correcciones con el transcurso del tiempo; ya que la lengua es dinámica. Es necesario mantener el interés por las publicaciones académicas a fin de constatar los usos considerados correctos.

Ejemplos:
  • "El Carnaval de Montevideo es el evento más esperado en la capital". Correcto.
  • "El murguista fue bizarro en su presentación oficial"  Correcto si se alude a la valentía.
                                                                                          Incorrecto si se pretende comunicar que fue gracioso.
Lectura recomendada: 
"Bizarro" significa valiente
Otra entrada acerca de "bizarro"

Fundeu acerca de "evento"

lunes, 1 de febrero de 2016

¿Palabras o números para designar cifras?


 http://mediaccion.net/2008/09/14/somos-capaces-de-leer-y-cohesionar-palabras-mal-escritas/
Como hemos visto en entradas anteriores, a la hora de redactar es importante mantener la uniformidad en aquellas cuestiones que puedan ser opinables. Una de ellas es el uso de palabras o números (arábigos) para expresar cantidades, ya que al respecto se puede encontrar sugerencias, pero no hay demasiadas reglas específicas.

En textos periodísticos, es recomendable presentar con palabras las cantidades que se puedan expresar en un solo término, por ejemplo:
  • Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, hasta treinta.
  • Diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, etc.
  • Cien, doscientos, trescientos, cuatrocientos, quinientos, etc
No obstante, si existe acuerdo en el equipo de redacción para evitar ambigüedades, es frecuente escribir con letras solamente las cantidades inferiores a diez. Pero, ¿qué sucede si nos referimos a elementos que se presentan en enumeraciones que incluyan cantidades que se puedan expresar con un vocablo y cantidades que requieran más?

No es recomendable mezclar en un mismo texto números escritos con palabras y números expresados con cifras. Estos ejemplos (extraídos del blog Uso adecuado de la lengua escrita) sirven para graficar la idea anterior:

  • “En la Biblioteca de Palacio hay 35 manuscritos y 135 226 volúmenes impresos, 134 de ellos, incunables”.
  • “En la Biblioteca de Palacio hay treinta y cinco manuscritos, y 135 226 volúmenes impresos, 134 de ellos, incunables”.
A continuación, presentamos otros detalles sobre los que en general hay consenso en portales de instituciones acreditadas. En algunos casos la convención puede ayudar a resolver los problemas, pero siempre es importante mantener una decisión una vez que se haya definido, para evitar la desprolijidad de escribir en forma alternada de una forma y otra.

Detalles que conviene recordar:

  • Los números que requieren cuatro vocablos siempre se escriben con cifras (1534).
  • No se debe comenzar una oración con número.
  • Si bien se mantiene la costumbre de separar por un punto los números que indican valores de más de tres dígitos (por ejemplo, 1.000), esto no es obligatorio.
  • No hay que colocar puntos entre los números que refieren a años (1998), direcciones (Cuareim 2013), normas, artículos de leyes o códigos (Ley 8544).
  • Deben escribirse comas y no puntos para separar los decimales (2,5 millones y no 2.5).
  • Se recomienda dejar espacios en blanco entre los números de más de cuatro cifras (ejemplo, 1000 000 y no 1.000.000).
  • Los valores contados en miles se expresan con números o palabras, pero no con números y palabras (4000 o cuatro mil están bien, no 4 mil).
Lectura recomendada:
Uso adecuado de la lengua escrita

Centro de Información Judicial: Lecciones de redacción
¿Cuándo escribir un número con cifras o letras? (Redactor 365)
Uso correcto de números en textos (ULACIT)

martes, 26 de enero de 2016

Mayúsculas en nombres de pueblos y ciudades: pueblo Sequeira

Con motivo del próximo Consejo de Ministros y la correspondiente participación del presidente de la República, el 1 de febrero la localidad de Sequeira, departamento de Artigas, ocupará lugares de importancia en los medios periodísticos uruguayos.

La primera duda que se origina en estos casos es cómo definir al lugar: ¿pueblo, villa, ciudad? La respuesta depende de la antigüedad y de la cantidad de habitantes, entre otras variables.

Para evitar arbitrariedades, es recomendable recurrir a la legislación uruguaya y así conocer la forma adecuada de llamar a la sede de este encuentro gubernamental. Esta información puede ser útil para denominar a cualquier localidad y excede a la práctica habitual de recurrir a la Real Academia Española, ya que la nomenclatura depende de la normativa de cada país.

Según la legislación de Uruguay, se denomina centro poblado a aquella localidad que reúna las siguientes condiciones:
  • Población de más de ciento cincuenta habitantes.
  • Educación inicial y primaria completa en la localidad o en su área de influencia.
  • Atención primaria de la salud pública por medio de un servicio regular de policlínica o población capacitada para efectuar tareas de socorro primario, de acuerdo con lo que establezca la reglamentación.
  • Destacamento policial.
  • Servicio regular de transporte colectivo departamental o interdepartamental.
En lo que respecta a la clasificación de cada zona poblada, variará según la cantidad de habitantes:
  • Con más de 1.000 habitantes, se considera pueblo.
  • Con más de 3.000 habitantes, se considera villa.
  • Con más de 5.000 habitantes, se considera ciudad.
En el caso de Sequeira, según el censo de 2011, habitan allí 1.049 personas, por lo que se puede considerar a este lugar como pueblo. Eso sí, la clasificación de la localidad no forma parte de su nombre, así que es correcto escribir "pueblo Sequeira", con minúscula inicial en la palabra "pueblo".

Para concluir, recuerdo con orgullo a mi lugar de origen, mi querido San Jacinto, un lugar que se puede denominar ciudad, de acuerdo con la norma correspondiente, pero al que sus lugareños, cariñosamente le seguimos diciendo "mi pueblo".

En todos los casos, el nombre se escribe con mayúsculas iniciales y la forma de clasificación de la localidad en minúscula. Podría haber alguna excepción en el caso en que la palabra que precede al nombre sea considerada por los habitantes del lugar en cuestión como parte del nombre del lugar. Por ejemplo, "Villa García" y no "villa García".

Lectura recomendada:
Categorización de pueblos, villas y ciudades de Uruguay

martes, 19 de enero de 2016

Errores que solo se detectan con lectura crítica: redundancia y sintaxis



El Confidencial (Importancia de correctores)

Una de las dudas que se originan a la hora de intentar mejorar un texto es cuándo considerar que está listo para su presentación. Este es un problema recurrente tanto para quienes deben entregar un trabajo académico como para quienes pretender publicar una nota.

La respuesta, según hemos sostenido en entradas anteriores, varía según el tipo de texto, pero en todo caso es imprescindible dejar pasar un tiempo entre la redacción y la última lectura; y después leer críticamente por última vez. También podría ser de utilidad someter el texto a una lectura de alguien más para recibir una nueva opinión.

Veamos un ejemplo sencillo de cómo mejorar un título de noticia:
“El ingreso de turistas a Uruguay de países no limítrofes continúa en aumento constante”.

Por tratarse de un texto corto y comprensible, podría ser publicado así, sin embargo, si pensamos en las etapas de corrección que sugerimos en entradas anteriores veremos que se puede mejorar:

  • Ortografía: no presenta problemas. (+)
  •  Puntuación: es correcta. (+)
  • Sentido: comprensible pero contiene una redundancia. (-)
  • Sintaxis (orden de las palabras) podría mejorar la expresión de la idea (-).

En definitiva, intentaremos mejorar los detalles señalados con signos de menos.

Versión original:

  • “El ingreso de turistas a Uruguay de países no limítrofes continúa en aumento constante”.

Versión sin redundancia

  • El ingreso de turistas a Uruguay de países no limítrofes continúa en aumento”

 Versión con mejor sintaxis

  • “El ingreso de turistas de países no limítrofes a Uruguay continúa en aumento”

Ahora explicaremos las modificaciones:

En la versión sin redundancia

Antes que nada, es necesario evitar la reiteración que implican los significados de “continúa” y “constante”. Si algo continúa sucediendo no se interrumpió,  por tanto es constante. De otra manera, no podríamos decir que continúa el aumento de la llegada de turistas.  

En la versión con mejor sintaxis
El sintagma (grupo de palabras) “de países no limítrofes a Uruguay” se refiere a “turistas”, por lo tanto, es mejor presentarlos unidos para facilitar la comprensión.

Lectura recomendada:
Ejemplo de redundancia: "Inaugurar nuevas obras
"
La importancia de la sintaxis

lunes, 18 de enero de 2016

¡"Redactar mejor" celebra sus primeros cuatro años!

"Redactar mejor" cumplió sus primeros cuatro años, motivo de festejo y motivación para quien escribe. A todos quienes tuvieron la paciencia de leer, comentar o recomendar alguna de las entradas les expreso mi sincero agradecimiento; y les recuerdo, sin cargarlos de responsabilidad, que son el principal impulso para la búsqueda de cada nuevo tema.

Desde estas líneas, manifiesto con gusto la satisfacción que representa gestionar uno de tantos espacios dedicados a perfeccionar la redacción. Indudablemente, el querido "Redactar mejor" puede mejorar muchísimo, tiene aún el gran desafío de contribuir con quien lo necesite y motivar a algún lector a buscar una alternativa para escribir sus ideas. Mientras haya alguien del otro lado de la pantalla, este humilde pero querible blog continuará su intento por ser una herramienta útil.

Algunos lectores contribuyeron con sus ideas; otros manifestaron su interés o aprobación de alguna entrada; también hubo quienes escribieron para rebatir recomendaciones y ayudaron a buscar la mejor argumentación. Además hay lectores muy especiales, que franqueraon la barrera de las distancias y llegaron por este intermedio al conocimiento más cercano, inclusive casi personal; y amigos, que apoyaron con su lectura crítica y exigencia sincera. A todos, todos mis agradecimientos

Saludos cordiales, y continuaremos en la búsqueda de una próxima recomendación. Por ahora, presento en el siguiente vínculo, la entrada más visitada de estos cuatro años. Tal vez a alguien que no la haya leído o pretenda recordar conocimientos le sea de utilidad:

Publicación más visitada en cuatros años:

El uso correcto de la coma