viernes, 16 de agosto de 2013

"Inequidad" e "iniquidad"

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Durante la corrección de un trabajo reciente, se presentó la duda entre dos términos que se pronuncian de forma muy similar pero contienen significados diferentes: "Inequidad" o "iniquidad", en el siguiente contexto:
  •  "El Gobierno procura terminar con las situaciones de inequidad (o iniquidad) que afectan a los jóvenes".  
En el referido discurso, la palabra correcta era "inequidad"; esto se constató con el correspondiente audio para realizar la transcripción. Sin embargo, la situación de duda generó la búsqueda y correspondiente reflexión.

"Inequidad" no se encuentra en el diccionario
En informes de valor sociológico es muy frecuente el término "equidad", y por tanto, también "inequidad" en referencia a las diferencias de acceso a derechos y oportunidades que tienen diferentes grupos sociales. 

Al momento de recurrir al Diccionario de la Real Academia Española es posible apreciar que "inequidad" no se encuentra registrada. Justamente, esta ausencia incrementó la duda entre el uso de "inequidad" o "iniquidad" en el referido trabajo. Sin embargo su conformación no presenta irregularidades.

Respecto al sentido, está claro que el prefijo "in" antes del morfema base "equidad" transforma el significado de la nueva palabra en opuesto al significado de "equidad".  Según el diccionario, "equidad" significa "igualdad"; por su parte, el significado de "inequidad" refiere a desigualdad. 

El Diccionario Panhispánico de Dudas y las posibles confusiones
Finalmente, la definición de "inequidad" fue encontrada en el Diccionario Panhispánico de Dudas, que inclusive se refiere a la posible confusión:
  • "Inequidad. ‘Desigualdad o falta de equidad’. Además, en la especificación correspondiente se recomienda: "No debe confundirse con iniquidad (‘maldad o injusticia’; → iniquidad)".
El problema, entonces, está resuelto: "inequidad" es un término correcto, adecuado en referencia a cuestiones sociológicas y no está en el diccionario. 

Como hemos visto, los diccionarios aportan soluciones pero no incluyen a todos los términos. Así que en algunas oportunidades es necesario evaluar la formación de las palabras y, en caso de no haber errores de construcción, ni falta de pertinencia según lo que se pretenda comunicar, pueden ser utilizados términos que no se encuentren registrados.

Lectura recomendada:

jueves, 15 de agosto de 2013

Los diccionarios: guías útiles pero no mandatos

Imagen: Blog Pablo Pando
Los diccionarios de las academias de lengua son indispensables para quienes trabajamos con el lenguaje. Sin embargo, no es correcto pensar que contienen todas las palabras de nuestro idioma, ni que las variantes que aún no están registradas no deben ser empleadas. A continuación, compartiremos algunos consejos acerca del uso de estos instrumentos indispensables para las tareas de redacción y corrección.

Lo primero que debemos reconocer es que los diccionarios constatan los significados que las palabras designan según su uso por parte de determinadas colectividades y las formas en que deben ser escritas. También permiten apreciar las diferencias entre términos utilizados en situaciones de comunicación formal y vocablos que corresponden a contextos de confianza entre los hablantes.

El registro de las palabras es una tarea infinita, ya que la lengua está en constante modificación. Todo el tiempo se generan nuevas expresiones y significados. Inclusive se producen cambios en el “uso” de una misma palabra, que pueden llegar a ser contradictorios.

Cambios semánticos registrados
En un momento dado, los hablantes de una comunidad adoptan un nuevo significado; pasado cierto tiempo muchas personas emplean esta acepción y, finalmente, el diccionario la registra. El orden de los acontecimientos en la “historia” de una palabra es ese: no se trata de que el diccionario establezca con qué significado se emplea un término, sino de que los hablantes son quienes definen las palabras, entonaciones y significados con las que se comunican.

Veamos un ejemplo de cambio de significado constatado por el Diccionario de la Real Academia Española:

  • “Enervar”, que significaba “debilitar, quitar fuerzas” pasó a significar también “poner nervioso”.

Cambios de significados y nuevos términos no registrados
Los nuevos sentidos de las palabras que no han sido registrados por los diccionarios, así como palabras que aún no han sido incluidas, no ocasionan dificultades en situaciones de comunicación informal. Sin embargo, a la hora de expresarse oralmente o redactar en forma profesional, es recomendable respetar las definiciones ya reconocidas por las academias, a fin de evitar malos entendidos o generar una imagen de descuido de nuestro trabajo.

Veamos un ejemplo de cambio de significado aún no registrado.

  • “Bizarro”, que según la Real Academia Española significa “valiente”, “generoso, lúcido, espléndido”, para el hablante promedio del Río de la Plata es sinónimo de “cómico”, “ridículo” o “gracioso”.

Un ejemplo de palabra no registrada por el diccionario:

  • “Rapidísimo”, formada según las reglas morfológicas del español, y de significado conocido por muchos hablantes.

En definitiva, podemos concluir en que:

  • Es importante utilizar los diccionarios para conocer la forma correcta de escribir las palabras.
  • Los sinónimos son de utilidad para evitar la redacción monótona, además enriquecen nuestro texto con las variantes que ofrece el idioma.
  • No siempre que una palabra no aparezca en el diccionario debemos evitar su uso.
  • Emplear las palabras en los casos en que el significado que queramos expresar coincida con la primera acepción registrada en el diccionario es una práctica que favorece la comunicación exitosa. Por ejemplo: para el verbo “contar”, el significado de “atribuir algo a alguien” es la decimosegunda acepción, así que si quisiéramos expresar esa idea sería más recomendable utilizar otro verbo. Podría ser “incluir”, que en su segunda acepción significa, respecto de una cosa, “contener a otra”.



Vínculos:
Diccionario en línea de la Real Academia Española
Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española

lunes, 5 de agosto de 2013

Diferencia entre "aspirar" y "aspirar a"

Castellano Actual
No es lo mismo "aspirar algo" que "aspirar a algo", este es uno de los casos en que las preposiciones afectan al sentido del verbo que las precede. Es indispensable la utilización de "a" para expresar que el verbo "aspirar" refiere a un deseo que se pretende cumplir y no al hecho de inhalar.

Según la Real Academia Española "aspirar" significa, en su acepción más frecuente:
1. tr. Atraer el aire exterior a los pulmones.

En este caso el verbo se presenta sin ninguna preposición. Sin embargo, es muy frecuente su uso para designar el sentido de "pretender" o "desear" algo. Entonces es imprescindible el uso de la preposición "a", tal como lo indica el Diccionario Panhispánico de Dudas.

Por ejemplo: El candidato aspira a ocupar el puesto de alcalde.    Correcto
                      *El candidato aspira ocupar el puesto de alcalde.        Incorrecto

Más información sobre preposiciones
Las preposiciones conectan  a los sintagmas (conjuntos de palabras que, con un orden establecido e invariable, comunican un significado y cumplen una función sintáctica determinada). Pueden encabezar oraciones subordinadas, representar al antecedente que sustituyen y cumplir su función sintáctica dentro de la subordinada.

A pesar de que no desarrollan un significado en sí mismas, afectan el sentido de la comunicación, por lo tanto no se puede prescindir de ellas sin afectar el mensaje que queramos expresar.

Lecturas recomendadas:
Algunas características de las preposiciones
Errores frecuentes con la preposición "a"
El dequeísmo y los errores por tratar de evitarlo
"Interpelación a alguien" es diferente a "interpelación de alguien"
"A ver" no es lo mismo que "haber"

miércoles, 31 de julio de 2013

El pronombre relativo "quien" siempre debe referirse a una persona (antecedente)

Pronombres relativos
Todas las palabras del español pueden expresar algún significado; algunas son más precisas que otras, por lo que la selección es muy importante para comunicar sin dificultades un mensaje determinado. Los pronombres relativos (que, quien, cual, cuyo) "piden prestado" el significado a una palabra que aparece con anterioridad, a la que representan en el discurso.

Veamos un ejemplo: 
  • La Comisión Honoraria analizará el proyecto, para luego informar los resultados al Ministerio de Industria, que los transmitirá al Presidente de la República.
En este caso el pronombre "que" funciona como reiteración de "Ministerio de Industria" y nos permite comunicar una acción protagonizada por integrantes de esa entidad. Como vimos, "que" toma el significado de una expresión anterior. Este recurso es útil, especialmente en la comunicación escrita, para evitar la reiteración de palabras y facilitar la lectura y la comprensión. No obstante los pronombres no tienen significado propio, es importante recordar que aportan determinada información, por lo que no cualquier pronombre puede sustituir a cualquier sustantivo anterior. Así, es correcto el uso de "que" en el ejemplo anterior, sin embargo, es un error realizar construcciones como:
  • *La Comisión Honoraria analizará el proyecto, para luego informar los resultados al Ministerio de Industria, quien los transmitirá al Presidente de la República.
En este caso, el pronombre relativo "quien" personifica a la entidad ministerio en forma innecesaria; está mal empleado, ya que siempre debe sustituir a una persona. En caso de sustituir a un ente inanimado el pronombre indicado es "que".

Vínculos recomendados acerca de anáfora y pronombres:
Explicación del uso de pronombres relativos (Web livingspanish)

Lecturas recomendadas:
Cassany Daniel, La cocina de la escritura. Editorial Anagrama, Barcelona, 1995.
Enríquez, Emilia V. El sistema pronominal español. En Introducción a la lingüística española. Manuel ALVAR (dir.). Ed. Ariel, S.A. Barcelona, 2000.
Mederos Martín, Humberto. Procedimientos de cohesión en el español actual.
Universidad de Santa Cruz de Tenerife, 1988.
M.A.K. Halliday - Ruqaiya Hasan. Cohesión en inglés. Longman, Londres, 1976
                               (Traducción: Profs. C. Acquarone – A. Gil – J.C. Pereira)

viernes, 26 de julio de 2013

¿"Concluir" o "concluir en"?

El verbo “concluir” puede ser empleado para comunicar diferentes ideas. En su uso más frecuente, la Real Academia Española (RAE) designa el significado: “Acabar o finalizar algo”. Por ejemplo:

  • “El juez concluyó el partido”. 
En este caso no se presentan dificultades, sin embargo, es muy extendido el uso de ese verbo en alusión a "inferir, deducir una verdad de otras que se admiten, demuestran o presuponen" o “convencer a alguien con la razón, de modo que no tenga qué responder ni replicar”, por ejemplo:
  • “Juan concluyó en que no tenía oportunidades”.
     Justamente, en estos casos es imprescindible el uso de la preposición “en”.

    No parece tan recomendable la formulación:
  • * “Juan concluyó que no tenía oportunidades”.

    La omisión de la preposición ocasiona consecuencias semánticas, ya que no estamos comunicando la misma idea cuando utilizamos únicamente el verbo que en los casos en que lo acompañamos de la preposición. Así, el significado de “concluir”, “terminar algo”, es diferente a “concluir en que”, “convencer a alguien con la razón".

Observaciones sintácticas

Los ejemplos anteriores nos servirán para apreciar diferencias entre construcciones en que se utilizó únicamente el verbo y formulaciones en las que fue acompañado de una preposición.

El verbo "concluir" según la Real Academia Española es transitivo (+), sin embargo, en ocasionas efectivamente se incluye entre sus adyacentes un objeto directo y en ocasiones no.  En el primer ejemplo el verbo “concluir”, sintácticamente, puede ser acompañado por un objeto directo adyacente, tal como se aprecia en el siguiente análisis:

  • El juez concluyó  el partido.
    sujeto    verbo     objeto directo (puede sustituirse por el pronombre “lo”)
En el segundo ejemplo el verbo no genera una oración transitiva, no acepta objeto directo, sino un adyacente preposicional en este caso encabezado por “en”.
  • Juan      concluyó    en que no tenía oportunidades
      sujeto    verbo       objeto  preposicional
                                 (este sintagma, a su vez se divide en
                                 preposición (en)  y término (no tenía oportunidades).           
En definitiva, los redactores debemos cuidar el correcto empleo de la preposición, a fin de evitar errores similares a los conocidos como “queísmo” o “dequeísmo”. No es lo mismo "concluir" (algo) que "concluir en" (una idea o reflexión).

(+) Agradecemos a Afrocirco por su aporte. En breve se continuará tratando el tema, para lo que se buscará el correspondiente respaldo teórico.

Otros ejemplos de incorrecciones en uso de preposiciones
Diferencia entre "aspirar" y "aspirar a"
El dequeísmo y los errores por tratar de evitarlo
Errores frecuentes con la preposición “a”
Locuciones “junto con” y “junto a” 
"Interpelación a alguien" es diferente a "interpelación de alguien"

miércoles, 17 de julio de 2013

"Arribar", no "arrivar"

Ante la consulta de un estimado colega, que pretendía informar sobre la llegada de autoridades por vía aérea, se presentó la duda de si el término "arribar" era el adecuado para designar el transporte de pasajeros en cualquier medio de locomoción.

La palabra "arribar", según el Diccionario de la Real Academia Española significa "llegar a un puerto" en referencia a una nave. Posteriormente, su significado derivó en "llegar por tierra a cualquier parte". Es frecuente el uso de este verbo en referencia a la llegada de personas en avión, lo que no presenta incorrección.

En cualquier caso se debe escribir con "b", nunca con "v", ya que la palabra "arrivar" no aparece en el diccionario con ninguna acepción.

Material recomendado:
Blog, Castellano Actual (Universidad de Piura)

jueves, 4 de julio de 2013

Uso incorrecto del término "encare"

Es común que en ámbitos informales se utilicen palabras con acepciones diferentes a las conocidas por la mayoría de la comunidad de hablantes. En ocasiones, estos cambios se deben a la pertenencia del emisor a un grupo determinado, ya sea por su edad, los estudios cursados o convenciones adoptadas en el lugar en que se concrete la comunicación. Pese a que la lengua se caracteriza por su dinamismo es necesario que quienes redacten en forma profesional cuiden los usos aprobados académicamente, como forma de demostrar la seriedad del medio para el que trabajan y asegurar el éxito en su misión informativa.

Un ejemplo de uso impropio es el que se efectúa con el término "encare", ya no como subjuntivo del verbo "encarar", sino como sustantivo que funciona en lugar de "abordaje" o "planificación" en un contexto como el presentado en la siguiente oración: "El encare de los cursos pretende facilitar la participación de los alumnos". 

Como se mencionó con anterioridad, no habría dificultades en una circunstancia informal, pero en un texto que requiera responsabilidad y cuidado no sería admisible esa expresión con la referencia que difiere de la convención adoptada por la mayoría de los hablantes y la comunidad académica.

Además, en esta construcción aparece ambigüedad respecto a quién realiza el "encare", ya que deberían ser los estudiantes (en el sentido de enfrentar un problema o un desafío curricular) y no quienes diseñan o planifican los contenidos educativos.

Para agregar argumentos ante este ejemplo puntual, veamos las significaciones de "encarar" reconocida por la Real Academia Española:

1-Poner con diversos fines una cosa, un animal, etc, frente a otro.
2-Apuntar, dirigir un arma hacia un lugar.
3-Hacer frente a un problema, dificultad, etc.
4-Dicho de una persona: Ponerse a cara, enfrente y cerca de otra.
5-Dicho de una persona o de un animal: Colocarse frente a otro en actitud violenta o agresiva.

Al margen de estas definiciones, en crónicas de fútbol se presenta la expresión "encare" en alusión a la capacidad de eludir a un rival con la pelota dominada, seguramente derivada de hacer frente a un problema o dificultad. Este uso no es incorrecto en textos de índole deportiva.

Evidentemente, la acepción informal de la palabra "encare", en contextos como el que vimos en el ejemplo inicial, es inadecuada y demuestra una falta de cuidado que desprestigia a la presentación del trabajo.

Lecturas recomendadas: