miércoles, 7 de diciembre de 2016

"Hito" es suficiente en lugar de "hito histórico"


"Hito" también significa mojón, claro que en otro uso. Imagen:
A la hora de informar respecto a un suceso, la adjetivación se vuelve redundante. En varias entradas hemos recordado que los textos periodísticos tienen por finalidad informar, por lo tanto, la adjetivación no tiene demasiado lugar en ellos, ya que su función es describir o calificar.

No obstante, siempre se puede citar la opinión de alguien de relevancia para el asunto en cuestión y entonces difundir alguna opinión que resulte de interés.

Aún en estos casos es importante evitar la redundancia, muy frecuente entre los entrevistados que quieren enfatizar las virtudes del suceso acerca del que se expresan. Un amigo periodista me sugirió el siguiente ejemplo: un director dice que la obra inaugurada representa un “hito histórico”.

Antes que nada, habría que considerar si esta valoración implica algún valor informativo. Como ya se detallado en este blog, la importancia de las declaraciones de una autoridad cuando menciona que una iniciativa de su dependencia es “fenomenal”, generalmente podría evitarse. Motivos: la afirmación es obvia y pocas veces incluye información de interés para el lector.

Supongamos que en algún caso se mantiene el “autoelogio” y volvamos a nuestro ejemplo del “hito histórico”. Definitivamente, si algo es un “hito”, el adjetivo “histórico” resulta innecesario. Si no, veamos la definición de la Real Academia Española, en su sexta acepción:

"Hito: Persona, cosa o hecho clave y fundamental dentro de un ámbito o contexto".

Si el tema al que nos referimos cumple la condición de “hito”, evidentemente podría pasar a la historia, lo que se corresponde con la definición de “histórico”.

De verdad, en virtud de la economía del lenguaje, comunicar lo máximo con la menor cantidad de palabras posibles, es muy recomendable evitar estar redundancia.

Para concluir, es posible recordar que la expresión “hito histórica” es utilizada en Estados Unidos de América para designar a lugares o edificios patrimoniales. Tal vez ese uso haya derivado en la misma combinación utilizada con otro fin en nuestras latitudes.

Lectura recomendada: Definición de "hito"(portal Definición)
Diccionario de la Real Academia Española

Otros ejemplos de redundancias:
"Desafío a futuro"
"Aumento constante"
"Inauguración de obras nuevas"
"Período de tiempo"

lunes, 28 de noviembre de 2016

Similitud de sonidos y letras: "cónyuge"-"auge"


Imagen: Ética y sociedad
Tal vez una consecuencia de mi reciente aniversario de matrimonio sea pensar inconcientemente en el amor. Ese debe ser el motivo por el que, al buscar alguna palabra mal escrita para explicar, se me ocurrió como ejemplo "cónyuge", frío vocablo que designa tan linda relación.

Bueno, sin generalizaciones o idealismos, en las siguientes líneas se tratará de evitar errores respecto al término.

Algunas palabras son mal escritas debido a que incluyen sonidos no muy comunes en el idioma español. En esta categoría se podría incluir “cónyuge”, que muchas veces es escrita “cónyugue” y pronunciada también equivocadamente de esa manera.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, significa “persona unida a otra en matrimonio”. ¿El desuso de este vínculo determinará los errores? No parece, ya que aún en tiempos en que las parejas solían celebrar el sacramento o la formalidad civil, la palabra se veía mal escrita. Basta revisar publicaciones con cierta antigüedad para constatarlo.

Especulaciones al margen, a fin de aclarar la duda: la expresión debida es “cónyuge”. Para recordar con más facilidad cómo se escribe y se pronuncia, puede ser útil la analogía con el verbo “rugir” en tercera persona del singular: “ruge”. También sirve a estos efectos el verbo "mugir" en la misma conjugación: “muge”, ambas palabras que, espero, no se identifiquen con el matrimonio de los lectores.

Si usted se incluye en el grupo de los enamorados de su pareja, preferirá recordar que "cónyuge" se escribe como el sustantivo "auge". ¿Verdad que es más lindo asimilar con este último término su relación? Si el amor está en auge en su vida, coincidirá conmigo. Por eso, esta similitud fue elegida para el título de la actual entrada.

Las cuatro expresiones: “ruge”, “muge”, “cónyuge” y "auge" se escriben con “g” y en la última sílaba implican la pronunciación /je/, no /gue/. Al observar sus dos últimas sílabas, los sonidos “uge” se reiteran, algo no tan frecuente en nuestra lengua como los sonidos "ugue".

En definitiva, es importante recordar que el sonido /uge/ también es posible en nuestro idioma. Los profesionales del Derecho lo sabrán especialmente, ya que para ellos es común tratar temas vinculados con los "cónyuges" y no con los "cónyugues". Recordar esto, nos ayudará a escribir con corrección.
Para culminar, si a usted le quedó en mente la analogía "ruge"-"cónyuge", al menos podría practicar estas recomendaciones:

  • Evite ser emisor de rugidos y, mucho menos, dar causas para ellos.
  • Utilice esta vivencia para escribir bien cuando se refiera al vínculo marital: “cónyuge”.
  • Recuerde que hay pocas vivencias más disfrutables que una reconciliación.
Lectura recomendada:
Ejemplos de palabras finalizadas en /gue/ (Buscapalabras)
Ejemplos de palabras finalizadas en /uge/ (Buscapalabras)
"Cónyuge" y no "cónyugue" (Universidad de Piura)

martes, 13 de septiembre de 2016

“O sea”, nunca “osea” en lugar de "es decir"


Imagen: Portal  Karacteres
Nunca creí que fuera necesario escribir un artículo para explicar el error que implica redactar “o sea” todo junto, o sea, esta es una entrada que no imaginé, pero hoy considero necesaria.

Los estudiantes generalmente escriben esta locución en una sola palabra, lo que me llevó a pensar que podría ser bueno dejar por escrito el recordatorio de que son dos: “o sea”, bueno, estrictamente, una letra “o” y el verbo “ser” en subjuntivo, “sea”.

Parece interesante reconocer que la percepción incide en este tipo de errores: si escriben una sola palabra es porque perciben que es solo una. Además, al parecer, no la ven escrita con frecuencia, por tanto, reinciden en el error.

Una ayuda al respecto puede ser recordar que “o sea” funciona como “es decir”, que también incluye dos palabras.

Por otra parte, aunque no creo que genere confusión, existe el adjetivo “ósea”, que refiere a “relativo o perteneciente al hueso”.

Lectura recomendada:

Tintaroja portal (acerca de "o sea")
Fundeú
Portal
Karacteres

jueves, 8 de septiembre de 2016

Algunos conectores para entrelazar ideas


Imagen: Blog "En un lugar de la lengua"
Una de las precauciones muchas veces olvidadas al intentar una buena redacción es que los pensamientos escritos estén bien conectados. Por tanto (justamente esta es una expresión para entrelazar), siempre es recomendable que las ideas principales constituyan párrafos.

En entradas anteriores hemos detallado que es ideal el uso de las palabras llamadas “conectores” para anticipar la relación entre esos párrafos, pero en todo caso parece útil repasar esta idea, así, el lector sabrá, incluso antes de leerlo, que un pensamiento determinado recibirá un complemento a continuación o que, por el contrario, se expresará una argumento en sentido opuesto.

Algunos conectores que sirven para indicar complemento de ideas son:

  • “En ese sentido,”
  •  “Respecto a tal tema,”
  • “En referencia a tal tema,”
  • “Por tanto”
  • “En consecuencia,”
Algunos conectores que indican contraposición de ideas:

  • “Sin embargo,” 
  •  “No obstante,”
  • “Por el contrario,”
  • “En otro sentido,”
Otros conectores indican la reiteración de una idea con palabras diferentes para aclarar:
  • “O sea,”
  •  “Es decir,”
  • “En otras palabras,”
Esta lista no es exhaustiva, por supuesto que se puede incrementar, pero aún así puede resultar un insumo interesante, ya que permite evitar las estructuras repetidas y la monotonía del texto.

También es bueno recordar que los conectores se escriben al inicio de un párrafo y son separados del resto de las palabras que lo conforman por un signo de coma. (,).

Lectura recomendada:
Los marcadores del discurso
Bosque, Ignacio; Demonte Violeta, Gramática descriptiva de la lengua española, Caspe. Real Academia Española. Colección Nebrija Bello, Madrid, 1999 (Fuente del cuadro citado).