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martes, 16 de mayo de 2017

Cómo redactar mejor correos electrónicos



A la hora de redactar un correo electrónico (e-mail, aún no es aprobado por la Real Academia Española) frecuentemente se genera un efecto inesperado: proporcionamos al destinatario más o menos información de la que creemos.

Como en todos los mensajes escritos, el objetivo es emitir información de manera autónoma y precisa. No obstante, muchas veces no se cumple este cometido.

Una forma sencilla de comprobar la efectividad de nuestro mensaje es, simplemente, que no se necesite un envío complementario ni una llamada para aclararlo.

En este tipo de texto, como en todos, la mejor redacción se logra si se cumplen cuatro etapas:

  • Planificación: Definir las ideas principales. 
  • Redacción: Dividir estas ideas en párrafos 
  • Edición: Revisar la exactitud conceptual y claridad. 
  • Corrección: Revisar ortografía y orden da las palabras.
Ejemplo de redacción de correo eletrónico:


Buenas tardes, Fernando:

                                  Me comunico con usted para informarle que el próximo viernes en la mañana tengo disponibilidad, desde las 9:30, para una eventual reunión a fin de profundizar acerca del taller de redacción.
                                 Quedo a su disposición, ya sea ese día o en algún otro momento. Mientras tanto, continúo el trabajo para ajustar la propuesta.

                                    Saludos cordiales.

                                                                              Martín Acuña


Siempre es importante que el texto presente un tema central y divisiones por subtemas en sus párrafos. Revisemos esa fragmentación en el siguiente texto.
  • Párrafo 1: 
    Saludo. También puede ser encabezado con fórmulas de cortesía, como:
    “Estimado:”; “A quien corresponda:”; “Buenos días/tardes, Nombre:”, siempre seguido de dos puntos (:).

  • Párrafo 2: 
    Mensaje central: En este caso, comunicación de disponibilidad para una reunión. Si es necesario, se puede escribir más de un tema para desarrollar las ideas.

  • Párrafo 3: 
    Fórmula de cortesía ("quedo a su disposición", en este caso; también puede ser cualquier expresión que denote disponibilidad: "Ante cualquier consulta, estoy a sus órdenes; "en caso de ser necesario no dude en consultarme", etc ) y actualización sobre el tema tratado (contexto).

  • Párrafo 4:   
    Despedida.

  • Frase final:  
    Firma
Esta simple revisión permite asegurar el primer objetivo: un texto que no se extienda más de lo necesario, no reitere ideas y presente claramente el tema que lo motiva. Además, una expresión que respete las formalidades de este tipo de texto.

Una vez que nos aseguramos de cumplir con nuestro objetivo, es interesante apreciar algunas acciones para perfeccionar el contenido elaborado. Al margen de las características del estilo de cada redactor, en todo caso, es fundamental:
  • Mantener la cordialidad.
  • Dividir los temas por párrafos.
  • Asegurar uniformidad de estilo (si empezamos con un trato formal, debe mantenerse).
  • Formular un texto genere el efecto deseado (acción, respuesta o lo que se requiera).
  • Revisar la ortografía.
En definitiva, quedaron planteadas recomendaciones en cuanto a la forma y el contenido de nuestro mensaje, a fin de contribuir con la formulación de textos que cumplan con su objetivo y evidencien una redacción cuidada por parte de su emisor.

Lectura recomendada:

Cómo escribir correctamente (blog)
Del correo postal al correo electrónico

miércoles, 20 de abril de 2016

Error frecuente: "traspolar" * en lugar de "extrapolar"


Aerolínea Trans polar, no confundir
Ante la consulta a la hora de reproducir declaraciones donde un entrevistado pronunció “traspolar”, en alusión a considerar qué daños causaría un fenómeno climático en una ciudad diferente a la que fue afectada, se originó esta respuesta, con la consecuente observación del posible motivo de error:

La forma correcta es “extrapolar”, concepto definido por la Real Academia Española como:

“1. tr. Aplicar a un ámbito determinado conclusiones obtenidas en otro”.

Sin embargo, la confusión se originó con “transpolar”, un término que está registrado en nuestro idioma como:

“1. adj. Dicho de un recorrido o de una trayectoria: Que pasa por un polo terrestre o sus proximidades”.

Evidentemente, en el caso aludido no sería correcto expresar “transpolar”, porque no se corresponde con el sentido que se pretende comunicar; ni “traspolar”, porque no está registrada aún en el diccionario, lo que demuestra que un número importante de hablantes no entenderían la idea en cuestión.


Un ejemplo del mismo error en prensa
  • "No se pueden transpolar los resultados de Mendoza a la Nación" (Ámbito.com)

Otros verbos que se podría haber utilizado en este caso serían "tranportar" o "trasladar", pero el más adecuado, indudablemente, "extrapolar".

Posible motivo del error
Algunas palabras que incluyen la secuencia de consonantes “ns” se han simplificado, debido a la gran frecuencia con que los hablantes omiten la “n” a la hora de pronunciarlos. Esto ha ocurrido con términos como “transmitir”, que dio lugar a “trasmitir”, o “transpirar”, que originó “traspirar”.

Sin embargo, todos estos casos implican palabras que aparecen en el Diccionario de la Real Academia Española, no así “traspolar”, cuya utilización es un error en cualquier caso, pese a ser tan frecuente, que basta con hacer una búsqueda de esta palabra en Google para apreciar una importante cantidad de resultados.

Cuando el entrevistado se equivoca

La tarea de reproducir declaraciones incluye la dificultad de evitar los errores del entrevistado. Como hemos visto en otras entradas, hay dos cuestiones fundamentales: respetar las formas de citar: estilo directo, indirecto o mixto; y no reiterar los equívocos, a no ser que sean indispensables por el contenido que se procura comunicar.

Una solución menos favorable consiste en reiterar el error en estilo directo con la aclaración entre paréntesis (sic). Esta fórmula deja en evidencia al entrevistado, pero mantiene fidelidad total al testimonio. Solo es recomendable mantener el error si se considera indispensable para caracterizar de alguna manera a la persona que expresa las declaraciones; esto podría ocurrir en caso de que sea de interés indicar un registro (formal o informal) o una característica sociolingüística, como cuando una expresión identifica a las personas de un lugar determinado.

Lectura recomendada:
La importancia de evitar los errores de un entrevistado


Ejemplo del error por utilizar "traspolar" en una nota periodística 
Apreciación sobre "traspolar", por Academia Dominicana de la Lengua
Reflexión sobre "traspolar", según portal "Significade".
Uso de "traspolar" según Revista 3X3, de Arquitectura

martes, 16 de septiembre de 2014

La palabra "ley" solo comienza con mayúscula cuando representa un nombre propio

En textos de información jurídica es reiterado el uso del sustantivo "ley", que ocasiona la tradicional duda acerca del uso de la mayúscula inicial:  ¿"Ley" o "ley"?
Imagen: Blog Tradprof

Para evitar confusiones es importante recordar el principio básico de la Real Academia Española (RAE), que recomienda comenzar con mayúscula siempre que el término en cuestión represente un nombre propio. Así, el nombre de la ley puede ser identificado con un número o con un concepto: "Ley 18.437" o "Ley General de la Educación", ambas expresiones comenzadas con mayúscula.

No ocurre lo mismo en otros casos en que utilizamos el mencionado sustantivo sin referir al nombre propio. Por ejemplo: "La ley promulgada en agosto pasado fue recibida con aprobación por parte del pueblo".

 La Ortografía de la RAE dice al respecto que "se deben escribir con mayúscula inicial los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de documentos oficiales, como leyes o decretos, cuando se cita el nombre oficial completo: Real Decreto 125/1983 (pero el citado real decreto), Ley para la Ordenación General del Sistema Educativo (pero la ley de educación, la ley sálica, etc.)".

En definitiva, no siempre "ley" se escribe con mayúscula, pese a que es común la confusión tradicional por pensar que ese recurso jerarquiza al sustantivo.

Lecturas recomendadas:
 La mayúscula inicial no es señal de prestigio
 Los nombres de programas comienzan con mayúscula
"Interpelación de alguien" es diferente a "interpelación a alguien"
Blog de Lengua (Alberto Bustos)
Ortografía de la RAE
Portal Lenguaje Administrativo

lunes, 2 de septiembre de 2013

"Súmate" o "sumate": La acentuación y los enclíticos

En el prediseño de un afiche para difundir una campaña de alfabetización de adultos se presentó la siguiente duda: “sumate a las clases” o “súmate a las clases”.

¿”Súmate” o “sumate”? Ambas opciones son igualmente válidas en términos de corrección. La solución depende del lugar en que se encuentren los hablantes.  En los países del Río de la Plata, “sumate” parece la opción indicada, mientras que en otras regiones, “súmate” será la expresión elegida.

El tuteo y el voseo
El verbo utilizado en este caso, “sumar”, fue utilizado en modo imperativo en segunda persona del singular, como es común en campañas publicitarias informales.

La diferencia se debe al uso del pronombre personal “tú” (tuteo) o “vos” (voseo) para referirse a un interlocutor en situaciones que no requieran de formalidad.

El imperativo varía según la forma de tratamiento elegida. Para el voseo, el imperativo del verbo se acentúa en la última sílaba: “sumá”. Mientras tanto, en los casos de tuteo, el imperativo se acentúa en la primera sílaba: “suma”, sin necesidad de señalar esa pronunciación con tilde.

Así, de acuerdo a las reglas de acentuación:

  • “Sumá”: palabra aguda finalizada en vocal. Se escribe con tilde.
  • “Suma”: palabra grave finalizada en vocal. Se escribe sin tilde.

La forma verbal con pronombres enclíticos
En ambos casos, “te”, forma de dativo o acusativo de segunda persona del singular en masculino y femenino se une al verbo como enclítico (en una sola palabra), por lo que es posible formar: “sumate” (vos) o “súmate” (tú) según el tratamiento preferido.

Según el Diccionario Panhispánico de Dudas: "...la palabra formada por las formas verbales con enclíticos deben acentuarse gráficamente siguiendo las reglas de acentuación". Entonces:

  • En el primer caso, palabra grave finalizada en vocal, no es necesario el uso de tilde.
  • En el segundo uso, palabra esdrújula, siempre lleva tilde en la antepenúltima sílaba. 

En definitiva, ambas formas son posibles, el uso preferido y la acentuación cambian según una convención de los hablantes.

Lectura recomendada:

jueves, 15 de agosto de 2013

Los diccionarios: guías útiles pero no mandatos

Imagen: Blog Pablo Pando
Los diccionarios de las academias de lengua son indispensables para quienes trabajamos con el lenguaje. Sin embargo, no es correcto pensar que contienen todas las palabras de nuestro idioma, ni que las variantes que aún no están registradas no deben ser empleadas. A continuación, compartiremos algunos consejos acerca del uso de estos instrumentos indispensables para las tareas de redacción y corrección.

Lo primero que debemos reconocer es que los diccionarios constatan los significados que las palabras designan según su uso por parte de determinadas colectividades y las formas en que deben ser escritas. También permiten apreciar las diferencias entre términos utilizados en situaciones de comunicación formal y vocablos que corresponden a contextos de confianza entre los hablantes.

El registro de las palabras es una tarea infinita, ya que la lengua está en constante modificación. Todo el tiempo se generan nuevas expresiones y significados. Inclusive se producen cambios en el “uso” de una misma palabra, que pueden llegar a ser contradictorios.

Cambios semánticos registrados
En un momento dado, los hablantes de una comunidad adoptan un nuevo significado; pasado cierto tiempo muchas personas emplean esta acepción y, finalmente, el diccionario la registra. El orden de los acontecimientos en la “historia” de una palabra es ese: no se trata de que el diccionario establezca con qué significado se emplea un término, sino de que los hablantes son quienes definen las palabras, entonaciones y significados con las que se comunican.

Veamos un ejemplo de cambio de significado constatado por el Diccionario de la Real Academia Española:

  • “Enervar”, que significaba “debilitar, quitar fuerzas” pasó a significar también “poner nervioso”.

Cambios de significados y nuevos términos no registrados
Los nuevos sentidos de las palabras que no han sido registrados por los diccionarios, así como palabras que aún no han sido incluidas, no ocasionan dificultades en situaciones de comunicación informal. Sin embargo, a la hora de expresarse oralmente o redactar en forma profesional, es recomendable respetar las definiciones ya reconocidas por las academias, a fin de evitar malos entendidos o generar una imagen de descuido de nuestro trabajo.

Veamos un ejemplo de cambio de significado aún no registrado.

  • “Bizarro”, que según la Real Academia Española significa “valiente”, “generoso, lúcido, espléndido”, para el hablante promedio del Río de la Plata es sinónimo de “cómico”, “ridículo” o “gracioso”.

Un ejemplo de palabra no registrada por el diccionario:

  • “Rapidísimo”, formada según las reglas morfológicas del español, y de significado conocido por muchos hablantes.

En definitiva, podemos concluir en que:

  • Es importante utilizar los diccionarios para conocer la forma correcta de escribir las palabras.
  • Los sinónimos son de utilidad para evitar la redacción monótona, además enriquecen nuestro texto con las variantes que ofrece el idioma.
  • No siempre que una palabra no aparezca en el diccionario debemos evitar su uso.
  • Emplear las palabras en los casos en que el significado que queramos expresar coincida con la primera acepción registrada en el diccionario es una práctica que favorece la comunicación exitosa. Por ejemplo: para el verbo “contar”, el significado de “atribuir algo a alguien” es la decimosegunda acepción, así que si quisiéramos expresar esa idea sería más recomendable utilizar otro verbo. Podría ser “incluir”, que en su segunda acepción significa, respecto de una cosa, “contener a otra”.



Vínculos:
Diccionario en línea de la Real Academia Española
Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española

jueves, 18 de abril de 2013

La mayúscula inicial no es señal de prestigio

Imagen: La casa infantil
Un viejo prejuicio lleva a pensar que la importancia de una entidad o persona determina el uso de letra mayúscula o minúscula inicial a la hora de referirse a ella. Esto causa innumerables errores y permite explicar el porqué de mayúsculas ubicadas en cualquier lugar.

Veamos un breve ejemplo:

En una reunión tripartita participan el ministro de Trabajo, el representante del gremio de porteros y el presidente de la Asociación de Propietarios de Inmuebles Urbanos. ¿Es necesario atribuir mayúscula a alguno de estos cargos? ¿Ministro? ¿Presidente de la asociación? ¿Representante del gremio? ¡No!, ni siquiera si se tratara del presidente de la República sería necesario el uso de mayúsculas, al margen de convenciones.

En definitiva, en estos casos es muy útil la recomendación que nos hizo una maestra alguna vez: "Los nombres propios comienzan con mayúscula". Si recordamos este consejo, tendremos muchas menos probabilidades de equivocarnos. Aplicado al ejemplo: ¿"ministro" es nombre propio? ¡No!, es un sustantivo común, por lo tanto comienza con minúscula, igual que "presidente" o "portero".

En redacción institucional, para sintetizar, debemos utilizar mayúscula inicial para designar instituciones, nombres propios, entidades u alguna palabra objeto de convención. Evitar la mayúscula inicial en todos los demás casos, incluyendo los cargos de prestigio —por ejemplo, diputado, ministro, senador, director, gerente, etc—, mejorará considerablemente la presentación de nuestros trabajos.

Información relacionada:
Recomendaciones de la Real Academia Española para el uso de mayúsculas

lunes, 15 de abril de 2013

"Interpelación a alguien" es diferente a "interpelación de alguien"

Las interpelaciones a integrantes del Poder Ejecutivo se han vuelto un recurso cada vez más utilizado en Uruguay. En su difusión hay un error que se reitera con frecuencia, especialmente a la hora de utilizar preposiciones.

El efecto indeseado es que se exprese que la interpelación es “de” una persona que ejerce autoridad (cuestionamiento efectuado por ella , se entendería) cuando justamente el acontecimiento que se quiere comunicar es que se interpela “a” esa persona.

Ejemplos:
Es muy frecuente escribir, en forma inapropiada:
 “La interpelación del ministro…”.

La forma indicada es:  “La interpelación al ministro…”

Nadie duda quién interpela a quién si expresamos:  “La oposición interpela al ministro” o  “realiza una interpelación al ministro”.

Sin embargo, la incorrección sería evidente si expresáramos: *“La oposición interpela del ministro”. 

El ejemplo anterior magnifica el mal uso de la preposición para dar idea de la importancia que tiene emplearla en forma correcta. Como apreciamos, no hay un error en la construcción pero sí ambigüedad si redactamos:  “La interpelación del ministro…”. 


Como siempre, una definición del significado ayuda a razonar
Para explicitar más, veamos la definición de “interpelar” e “interpelación”, según la Real Academia Española:

Interpelar:
  • 1. tr. Implorar el auxilio de alguien o recurrir a él solicitando su amparo y protección.
  • 2. tr. Requerir, compeler o simplemente preguntar a alguien para que dé explicaciones o descargos sobre un hecho cualquiera.
  • 3. tr. Dicho de un diputado o de un senador: En el régimen parlamentario, usar la palabra para iniciar o plantear al Gobierno, y a veces a la mesa, una discusión amplia ajena a los proyectos de ley y a las proposiciones, aunque no siempre tienda a obtener explicaciones o descargos de los ministros.
Interpelación: (Del lat. interpellatĭo, -ōnis).
  • 1. f. Acción y efecto de interpelar.
Conclusión:
Al utilizar el verbo “interpelar” se lo puede comprender como sinónimo de “cuestionar”, “preguntar” o “inquirir”. El recurso conocido como "interpelación" denota acciones de cuestionamiento “a alguien”, por lo tanto es necesario mantener el uso de la preposición “a” tras el verbo “interpelar” o el sustantivo “interpelación”. Esta recomendación es válida cuando se pretende focalizar en la persona interpelada, como ocurre en la mayoría de los casos. De lo contrario es probable cometer ambigüedades.

Ejemplo: "Interpelación al ministro Lorenzo" y no "interpelación del ministro Lorenzo", si lo que queremos decir es que el jerarca en cuestión será sometido a interpelación.

Más información acerca de preposiciones en este blog:

martes, 12 de febrero de 2013

¿Posgrado o postgrado?

Es.123.rf.com
Según la Real Academia Española, el prefijo "post" significa "detrás de" o "después de". Ejemplifica con los términos "postbélico" y "postónico" e inmediatamente especifica que a veces se conserva la forma latina "post", como en las expresiones "postdorsal" o "postfijo".

Hasta aquí, podemos apreciar el valor semántico del prefijo pero no se aclara la duda acerca de la corrección o incorrección de agregar el fonema /t/. Como en muchos otros casos, la evolución de la lengua tiende a facilitar la pronunciación y los sonidos que presentan mayores dificultades a la hora de la articulación tienden a desaparecer. Esto parece acontecer a la hora de referirse al término "postgrado", que muy frecuentemente es sustituido por "posgrado".

A la hora de escribir, esta variante genera dudas, ya que el objetivo es representar las ideas gráficamente, de acuerdo a la expresión correcta. Ante esta realidad se presenta la habitual contradicción entre quienes, con una tendencia normativa, quieren mantener el uso tradicional, y quienes prefieren valorar el uso más frecuente a la hora de comunicarse.

La RAE acepta las dos acepciones pero la Nueva gramática recomienda "posgrado"
La Nueva gramática de la lengua española recomienda, respecto al prefijo "post", utilizar la simplificación "pos" en los casos en que la sílaba siguiente comience con una consonante. Así: "posgrado", "posventa", "posguerra", "posmoderno" son términos recomendados ante otros que implican el tradicional lexema "post".

Como casi siempre, hay excepciones; cuando la sílaba siguiente comienza en "s" la gramática recomienda utilizar el prefijo tradicional, finalizado en "t". Por ejemplo, "postsoviético". En el resto de los casos, la recomendación es utilizar el prefijo "pos", simplificado.

Respecto a una tercera representación de la misma referencia: "post-grado", también frecuente pero en mayor desuso, es oportuno considerar que la recomendación de las academias es evitar el uso de guiones para separar al prefijo del siguiente morfema.

Posgrado es el uso más frecuente
En conclusión, en este caso parece lo más acertado adecuarse al habla, ya que el término simplificado es válido según las academias. También es importante mantener la elección realizada en nuestro texto. (En el tercer vínculo, al final, presentaremos una buena definición de "posgrado" con la inconsistencia de que alterna entre ambas formas del prefijo).

En lo que refiere a la simplificación de grupos consonánticos de pronunciación difícil, ya hemos visto en este blog ejemplos similares, como la secuencia "nsm" simplificada en "sm" en la palabra "trasmitir", en cuyo caso aún se consideran válidas las dos expresiones.

domingo, 22 de julio de 2012

Siglas y corrección


Blog Desenlace
Hemos apreciado que es muy frecuente el uso de siglas en las redacciones formales e informales. No parece mal su utilización indiscriminada cuando el  mensaje se emite hacia un destinatario con el  que tenemos confianza y hasta cierto manejo común de códigos; sin embargo las siglas perjudican las comunicaciones formales e incluso pueden dificultar su comprensión.

La primera función que debemos cuidar en nuestra escritura es la comunicación, por lo tanto, en caso de utilizar siglas siempre debemos desglosarlas, para asegurarnos de que quien lea pueda entender el mensaje.

Siglas y sigloides
Las siglas son conformadas por la primera letra de cada palabra que representan. Por ejemplo: MSP (Ministerio de Salud Pública). Las construcciones que reúnen más grafemas (representación gráfica de letras) son llamadas sigloides; un ejemplo es MERCOSUR (Mercado Común del Sur).

Mayúsculas y minúsculas
Según la Real Academia Española, las siglas que se escriben como se pruncian son llamadas acrónimos. Por ejemplo: Conaprole (Corporación Nacional de Productores de Leche). En el caso de las que funcionan como nombres propios, son ampliamente conocidas y tienen más de cuatro letras recomienda su escritura con mayúscula inicial y el resto en minúsculas. Personalmente considero que en una comunicación institucional con muchas siglas de diferente grado de popularidad es recomendable mantener el uso de mayúsculas.

Siglas en plural
Hay algunos casos, en los que las abreviaturas (no confundir con siglas) representan sustantivos en plural, por ejemplo: Estados Unidos (EE.UU.), Fuerzas Aéreas (FF.AA.). En esos ejemplos se duplica la letra inicial de cada palabra, se separan ambas por un punto y se coloca otro punto tras la última letra. Otro ejemplo: recursos humanos (RR.HH.).

En los casos en que la sigla se refiere a una entidad en singular, por ejemplo organización no gubernamental (ONG), su plural se debe indicar con un artículo previo.

Así, es correcto:           “Las ONG”.
Incorrecto:                   “Las ONGs”

El género de las siglas
El artículo previo a la sigla también nos permite definir su género en caso de ser necesario. Así, es correcto: "La ANEP, el MIDES y el MEC pueden coordinar un programa".
 En este caso el artículo "la" se corresponde con Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y el artículo "el" con dos ministerios. También se podría hacer referencia a estas instituciones sin artículos; es importante, para mantener un coherencia estilística, incluir todos los artículos o ninguno, ya que no quedaría bien: "La ANEP, MEC y MIDES..."

Formación de palabras a partir de siglas
En oportunidades las siglas son lexicalizadas, es decir, comienzan a ser utilizadas como sustantivos del idioma español. Así, por ejemplo cedé (originada por CD, del inglés), ovni (a partir de objeto volador no identificado) son palabras adoptadas a nuestra lengua y se pronuncian de acuerdo con sus reglas de acentuación.

Vínculos relacionados:

lunes, 14 de mayo de 2012

Oraciones impersonales

Lengua en la Guía 2000
Las oraciones impersonales se caracterizan por no admitir sujeto explícito. En términos informativos es recomendable evitar su construcción, ya que presentan una acción pero no permiten identificar a la persona u entidad que la realizó.

Es posible identificar estas oraciones mediante la siguiente clasificación:

  • Oraciones con verbos que refieren a cuestiones meteorológicas. Ejemplo: Llueve en Montevideo.
  • Oraciones con un pronombre "se" que impersonaliza. Ejemplo: Se estudiará el proyecto.
  • Oraciones con verbo haber, hacer y ser: Ejemplos: Hace frío. Hay mil personas. Es linda esta ciudad. 
  • Oraciones en las que el emisor, a propósito, prefirió no presentar al sujeto. Ejemplo: Estudiaron mucho.
Una vez que conocemos estas oraciones, seremos capaces de utilizarlas o no, según la decisión de qué información presentar. En todo caso, como ocurre en la mayoría de los temas de expresión escrita, es importante reconocer los mecanismos para después decidir acerca de su uso.

Vínculo recomendados:

Lecturas recomendadas:
Lepre Carmen, Gramática y ortografía básicas del Español, Ediciones Santillana,               Montevideo, 2006.
Cassany Daniel, La cocina de la escritura. Editorial Anagrama, Barcelona, 1995.

miércoles, 11 de abril de 2012

Cómo evitar errores en el uso de pronombres interrogativos

Hispadictos
A la hora de utilizar pronombres interrogativos hay algunos errores frecuentes, que se podrían evitar si tan solo recordáramos algunos detalles.

Primero, repasemos la lista de estos pronombres:
qué,
quién,quiénes
cuál, cuáles,
cuánto, cuánta, cuántos, cuántas,
cúyo, cúya, cúyos, cúyas

Función
Su función es expresar preguntas, y el uso de uno u otro —aunque parezca obvio es muy importante— depende del tema acerca del que se pregunta:

Consejos útiles
  • Se utilizan para hacer una pregunta. 
  • Siempre son tónicos. 
  • En la escritura llevan tilde. 
  • En estilo directo llevan signos de interrogación. 
  • En estilo indirecto no requieren signos de interrogación. 
Errores en la escritura
El más frecuente de los errores que he encontrado en trabajos de edición es la falta del tilde cuando se presenta una pregunta en estilo indirecto.
Ejemplos:
  • “El docente preguntó como lo habían aprendido” Incorrecto
  • “El docente preguntó cómo lo habían aprendido” Correcto 

Otro error común es responder a una pregunta realizada con "quién" con una respuesta que refiera a un ente inanimado.
  • Ejemplo: "Quién redactó la propuesta" no puede tener como respuesta: "El ministerio la redactó", sino, en todo caso, debe precisar qué persona realizó la acción.
Usos habituales 
Qué generalmente se refiere a una acción expresada por un verbo, acerca de la que el hablante tiene dudas. 
  • Ejemplo: ¿Qué dijiste? 
Cuál incluye la idea de que hay varios elementos. La pregunta en estos casos tiene varias opciones de respuesta, pero una sola es la correcta.
  • Ejemplo: ¿Cuál es tu gorro: el azul, el blanco o el negro? 
Quién, quiénes se utilizan para preguntar por una persona  Insistimos: este pronombre solo se aplica a personas, por lo tanto la respuesta siempre va a referir a una persona.
  • Ejemplo: ¿Quién se encargó de planificar el programa? 
Cuánto, cuánta, cuántos, cuántas se utilizan para consultar sobre una cantidad
  • Ejemplo: ¿Cuántos kilómetros faltan?
Vínculo recomendado en este blog:

martes, 3 de abril de 2012

Errores en el uso de la preposición "entre"

La preposición "entre" es útil para comunicar la idea de intermediación entre dos límites, que pueden ser geográficos o temporales. También es utilizada para comunicar la idea de participación conjunta.

  • Veamos ejemplos de cada uso:
  • Entre Argentina y Uruguay se encuentra el río.
  • Entre la una y las dos de la tarde llegaremos a la clase.
  • Entre todos podremos hacerlo en menos tiempo.
Tal como hemos visto con otras preposiciones, la falta de reflexión a la hora de escribir provoca errores, en ocasiones muy reiterados.

Es muy común ver en publicaciones de Ciencias Sociales en Uruguay, oraciones como la siguiente:
  • *La población entre 20 y 28 años estudia en institutos. 
En este caso se expresa que la población pasa de 20 a 28 años estudiando en institutos, cuando en realidad se quiere decir:
  • La población de entre 20 y 28 años estudia en institutos.
La expresión equivalente: "La población de edades entre los 20 y 28 años estudia en institutos" incluye la misma información y presenta un análisis sintáctico que ofrece menos dificultades.
  • La población de edades entre los 20 y 28 años estudia      en institutos
                      SUJETO                                            NÚCLEO      ADY. CIRC.

Nadie dudaría que la preposición "de" y la preposición "entre" son necesarias en la construcción anterior, sin embargo, en el caso frecuente de la omisión del sustantivo "edad" (que da lugar a la oración del ejemplo original), es frecuente el olvido,  que como vimos, dificulta la comprensión de nuestro mensaje.

Vínculos recomendados:
Algunas características de las preposiciones (en este blog)
Blog Bosquejos, de Liduvina Carrera
La Escuela Digital

Lecturas recomendadas:
Lepre Carmen, Gramática y ortografía básicas del Español, Ediciones Santillana. Montevideo (2006)
Cassany Daniel, La cocina de la escritura. Editorial Anagrama, Barcelona, 1995.
Grijelmo Álex, La gramática descomplicada. Editorial Taurus, Madrid, 2000.

sábado, 31 de marzo de 2012

El dequeísmo y los errores por intentar evitarlo

A la hora de utilizar las preposiciones es importante considerar que siempre son requeridas por algún verbo o sustantivo. Aunque en muchos casos es muy variada la cantidad de preposiciones que se puede utilizar, en otros, su número se reduce a una sola posibilidad.

El conocido dequeísmo, es un error que se produce cuando utilizamos la preposición "de", después de un verbo que no la requiere y de una oración subordinada encabezada por la conjunción "que". Veamos un ejemplo:

El director dijo: "Pienso de que la realidad de este liceo debe mejorar".

Este error, muy frecuente en casos de descuido, generó un exceso de corrección, que en ocasiones ocasionó otro tipo de equívoco, como el que se aprecia en el siguiente ejemplo:

  • "El Ministerio de Desarrollo Social deja constancia que Juan Gutiérrez participó del taller..."

En este último caso la preposición "de" debió ser ubicada después de la palabra "constancia".

Consejo para evitar errores
Una receta útil en casos de duda es reconstruir la oración sustituyendo lo que sigue al verbo por el pronombre neutro "esto". Así, los ejemplos anteriores quedarían:
  • El director dijo: "Pienso esto".    Correcto.
  • El director dijo:"Pienso de esto". Incorrecto
  • El Ministerio de Desarrollo Social deja constancia esto. Incorrecto.
  • El Ministerio de Desarrollo Social deja constancia de esto. Correcto.
La observación de estos ejemplos permite percatarse si es correcto incluir la preposición "de" en la construcción que teníamos originalmente.

Vínculos recomendados:
Algunas características de las preposiciones (en este blog)
Blog Bosquejos, de Liduvina Carrera


Lecturas recomendadas:
Lepre Carmen, Gramática y ortografía básicas del Español, Ediciones Santillana. Montevideo (2006)
Cassany Daniel, La cocina de la escritura. Editorial Anagrama, Barcelona, 1995.
Grijelmo Álex, La gramática descomplicada. Editorial Taurus, Madrid, 200

jueves, 15 de marzo de 2012

Uso de puntos suspensivos

Este signo de puntuación es representado por tres puntos consecutivos (…). Es un error frecuente utilizar más puntos, en forma innecesaria.

La función de este signo es indicar que un enunciado no se ha culminado, queda en suspenso, de allí su nombre.

Los puntos suspensivos se escriben pegados a la palabra que los antecede y separados de la que los sigue por un espacio.

En textos informativos, su uso es de utilidad entre paréntesis o corchetes, para indicar que en una cita textual, se omitió parte del discurso.

(Ver vínculo acerca de puntuación en este blog)


Lecturas recomendadas:
Lepre Carmen, Gramática y ortografía básicas del Español, Ediciones Santillana. Montevideo (2006)
Cassany Daniel, La cocina de la escritura. Editorial Anagrama, Barcelona, 1995.
Grijelmo Álex, La gramática descomplicada. Editorial Taurus, Madrid, 2006.Dutto, María Cristina, Tanzi, Silvana. Manual de Escritura. Cuadernos de Comunicación Social Número 2. Licenciatura en Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Católica Dámaso Antonio Larrañaga.